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Mitos lunares

Desde hace siglos, creencias populares otorgan a la Luna poderes y fuerzas que determinan situaciones y hechos que afectan a la vida de los seres humanos. Algunos de estos mitos todavía hoy persisten y están lo suficientemente arraigados en la sociedad como para que algunos científicos hayan dedicado estudios a evaluar la veracidad o falsedad de tales influencias. En este artículo de Ciencia Inquieta abordamos algunos de estos “mitos lunares” y aportamos datos de estudios que confirman o desmienten su veracidad.

La influencia de la Luna llena sobre el parto

Uno de los mitos más populares sobre la Luna afirma que en las noches de Luna llena se produce un aumento en el número de nacimientos que se producen. Entre los argumentos que la gente ha aportado en defensa de esta creencia, destaca la comparación con el efecto gravitatorio que ejerce la Luna para generar las mareas, de forma que esta fuerza gravitatoria afectaría también al líquido amniótico en el que vive inmerso el feto antes del nacimiento.

Estudiar el impacto de la Luna llena sobre la natalidad es sencillo y, por ello, existen numerosos estudios realizados en diferentes países durante las últimas décadas que han tratado de establecer la base científica a este fenómeno en caso de fuese cierto. El resultado de todos ellos ha sido concluyente: la Luna llena no provoca una variación significativa sobre el número de nacimientos, es decir, que en las noches de Luna llena se producen exáctamente los mismos nacimientos que en el resto de noches, independientemente de la fase del ciclo lunar en la que nos encontremos.

Además, sobre la explicación popular del fenómeno, hay que aclarar que la fuerza gravitatoria que ejerce la Luna para generar las mareas es independiente de la fase del ciclo lunar en la que nos encontremos y depende de la posición de la Luna respecto a la Tierra.

En Luna llena crecen más las uñas y el pelo

Este mito tiene varias versiones, hay quien afirma que cortarse el cabello en cuarto menguante hace que crezca más fuerte; pero también hay quien afirma que debe cortarse en Luna llena para que crezca más rápido y brillante. Aunque no hemos logrado encontrar estudios serios al respecto y por tanto no podemos basarnos en una evidencia firme, sí que podemos analizar la explicación científica de cómo crecen el pelo y las uñas.

El pelo crece a una velocidad aproximada de 15 cm al año. Este crecimiento se debe a que en la raíz de cada pelo (folículo pilo-sebáceo) existen células madre capaces de dividirse y diferenciarse obedeciendo a señales químicas internas del cuerpo (hormonas y factores de crecimiento).  Por tanto, teniendo en cuenta que un pelo no es más que un conjunto de células queratinizadas y que crece por división celular a partir de las células madre de la base, cuesta encajar la idea de que la Luna pueda acelerar este proceso, ya que de hacerlo, lo más probable es que también acelerase la división celular en otras partes del organismo, lo cual podría resultar peligroso y dar como resultado un cáncer, tal y como venimos explicando en la serie de artículos dedicada a este tema. La base del crecimiento de las uñas es idéntica al del crecimiento del cabello.

Por tanto, a la espera de que algún día dispongamos de estudios científicos que evalúen una hipotética influencia lunar sobre la división celular, con los datos actuales no podemos hacer otra cosa que dudar mucho de la existencia de dicha influencia, aventurándonos a decir que lo más probable sea que no exista.

La fase lunar determina el sexo del bebé

Otro de los mitos lunares es el que dice que el sexo de un bebé (varón o mujer) se determina en función de la fase lunar en la que es concebido. Se trata de una antigua creencia hindú que afirma que si la concepción se produce en cuarto creciente o cuarto menguante, de noche y en los días impares del mes, el futuro bebé será varón; mientras que si se mantienen relaciones sexuales en Luna llena, por la tarde y en los días pares del mes, el futuro bebé será mujer.

Actualmente, desmentir esta afirmación es sencillo, puesto que hace ya tiempo que se describió el proceso de síntesis del espermatozoide (espermatogénesis), del óvulo (oogénesis) y de desarrollo del embrión (embriogénesis) y quedó demostrado que es el espermatozoide el que determina el sexo del embrión a través del cromosoma sexual que posee: Y para el varón o X para la mujer. De esta forma, al juntarse con el cromosoma sexual que presenta el óvulo, que siempre es X, se forma el par de cromosomas sexuales que determina el sexo (XX en la mujer o XY en el hombre) y que todos tenemos en cada una de las células de nuestro cuerpo. De este modo se puede afirmar que la fase del ciclo lunar no influye en la determinación del sexo y  es el azar quien determina que sea el “espermatozoide masculino” o el “femenino” el primero en alcanzar el óvulo y determinar el sexo del futuro embrión. A modo de curiosidad podemos añadir que el cromosoma Y pesa menos que el X molecularmente hablando, por lo que en principio existe ventaja para el “espermatozoide masculino” en la carrera hacia el óvulo, aunque esto no supone verdaderas ventajas en favor del nacimiento de más varones.

El ciclo lunar determina el ciclo menstrual

El último de los mitos lunares que explicaremos en este artículo tiene su origen una vez más en la antigua cultura hindú, que afirmaba que la Luna determina los ciclos menstruales de la mujer, ya que tanto el ciclo lunar como el menstrual tienen una duración de 28 días. Según las observaciones que realizaron los hindúes, las mayores tasas de concepción se producen durante la Luna llena y la probabilidad de que a la mujer le baje la regla aumenta con la Luna nueva.

Este mito sí que ha sido objeto de numerosos estudios científicos que durante años no han obtenido más que resultados contradictorios o, en el mejor de los casos, no concluyentes. Algunos de ellos sí que observaron una cierta relación entre el ciclo lunar y la menstruación siempre y cuando las mujeres sometidas a estudio no viviesen bajo luz artificial, efecto que también decían haber observado en otras especies animales; pero otros estudios realizados en las mismas condiciones dieron como resultado la inexistencia de una relación entre el ciclo lunar y el menstrual. El problema a la hora de valorar estos estudios se encontraba en que prácticamente todos ellos presentaban algún dato que impedía tomarlo como representativo de toda la población. Uno de estos fallos que más se repetían es que estudiaban a un número muy bajo de mujeres que además muchas veces estaban sometidas a varios factores que podían influir en el ciclo menstrual, impidiendo estudiar correctamente la influencia del ciclo lunar.

En 1997 se publicó el primer gran estudio sobre este tema, realizado de forma prospectiva (siguiendo en el tiempo a las mujeres de estudio) en Dogon (Mali), una región donde la población vive en condiciones prácticamente naturales, reduciendo al mínimo los factores que afectaban a estudios anteriores (luz artificial, anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual…). Además, el número de mujeres estudiadas era lo suficientemente grande. El resultado de este estudio, cuyo principal objetivo era el estudio de la fertilidad de la mujer en condiciones naturales, respecto a la influencia de la Luna fue que no existía una relación entre las fases lunares y el ciclo menstrual y que únicamente en mujeres muy regulares coincidía siempre la ovulación y la menstruación con una fase lunar concreta y no por el efecto de la Luna, sino porque ambos ciclos tienen una duración similar.

Por último, como curiosidad, la palabra menstruación deriva del latín mensis (mes), que a su vez deriva del griego mene (Luna), por lo que siempre ha habido cierta tendencia a relacionar estos procesos. Por nuestra parte, a falta de nuevos estudios, permaneceremos escépticos.

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Acerca de candres

Es licenciado en Medicina por la Universitat de Lleida. Siempre ha mostrado interés en dar a conocer lo que la mayoría no sabemos de nosotros mismos, de la máquina que nos mueve, por simplificar y hacer accesible al público general un conocimiento mayoritariamente reservado a profesionales.

6 comentarios el “Mitos lunares

  1. [...] que éstas tengan algún efecto en el cerebro humano; otros afirman que la causa era lunar, pero aquí demostramos que no tenía efecto. Incluso el horóscopo ha ido a apuntarse el tanto hablando de [...]

  2. […] 4 Mitos lunares desmentidos cientificamente […]

  3. mi nombre es jinmy,de niño tenia u lunar debajo del ojo pero a medida q voy creciendo el lunar se va expandiendo como una mancha , y curiosamente cada vez que hay luna llena en cierto tiempo, mi mancha se hace mas oscura ,, mi lunar es verde, la tengo en la cara izquierda y ealmente me preocupa, quisiera alguna ayuda o consejo

    • Hola Jinmy, consejos médicos no damos a través de esta web, nos dedicamos a la divulgación del conocimiento. Por lo que cuentas, lo mejor es que un especialista en dermatología le eche un vistazo a tu lunar. El color orienta a qué tipo concreto de nevus (lunar) es y depende de la profundidad de la piel en la que se localiza. Siempre ante cualquier mancha en la piel en la que se observa crecimiento la valoración de un especialista es esencial para descartar posibles procesos malignos y establecer el diagnóstico concreto.
      Lo que sí que te podemos asegurar desde aquí es que la Luna no ejerce ninguna influencia ni sobre el crecimiento ni sobre la coloración de tu lunar. Si lo has relacionado en algún momento con periodos de luna llena simplemente es casualidad, pero no existe relación de causalidad entre una cosa y la otra.
      Gracias por seguirnos ;)

    • Por desgracia no tenemos acceso al artículo en cuestión pero podemos contestar con un poco de lógica.
      La luna está siempre, más o menos, a la misma distancia de la tierra. Además está siempre presente la veamos o no porque lo único que marca la fase de la luna es cuanta luz refleje del sol en su cara visible.

      Sabiendo esto podemos afirmar que la ÚNICA diferencia entre las fases de la luna es la luminosidad que produce. Es difícil entonces afirmar que la luna interfiere en los procesos de sueño, sin embargo podríamos (en condicional porque no lo tengo claro) que la luminosidad nocturna afecta a la cantidad de sueño.

      Muchas gracias por esta pregunta tan interesante!

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